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Análisis del libro 1984

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Abrir 1984 es como ponerte delante de una bola mágica. Es asombroso pensar en la época en la que fue escrito y encontrarse con que relata tan bien la actualidad. Sin duda, si tuviera que calificar este libro con una sola palabra diría que es visionario. Aunque, como vamos a ver más adelante, sus letras dan para hacer análisis tan extensos que, probablemente, nos pasaríamos días y días estudiándolas. Por tanto, y en busca de no aburrirles demasiado, demos comienzo a esta pequeña sección:
   Eric Arthur Blair, más conocido como George Orwell, nació en la India a comienzos del siglo XX (1903) y fue un escritor y periodista inglés que estuvo muy influenciado por el Imperialismo Británico. No olvidemos que, por aquellos años, el subcontinente indio pertenecía al Raj Británico (así como Pakistán, Birmania y Bangladesh). Sin embargo, en 1905 sale de la India con destino a Inglaterra, donde gracias a las becas puede estudiar en escuelas de renombre como St. Cyprian o Eton. Años más tarde,…

Ceniza Inmortal #IFARTENARA

Como algunos ya sabrán, Gran Canaria arde. Sus árboles verdosos y su particular vegetación se ha visto atrapada y destrozada por el fuego. Miles de grancanarios ven con dolor la posibilidad de que sus tierras y sus hogares pasen a convertirse en víctimas del incendio y, mientras tanto, los bomberos luchan cada día por evitar un desastre mayor. Sin embargo, en el corazón de todos los canarios siempre quedará un resquicio de miedo que, aunque duela ーporque duele muchoー, nos ha enseñado a permanecer unidos, a entender que no estamos solos, y que siempre contaremos con el afecto de nuestros vecinos. Finalmente, como un grancanario más, quisiera dar fuerzas a todos aquellos que están pasándolo mal, y agradecer a todos los hombres y mujeres que han participado en la lucha contra el fuego su valentía y sacrificio. 
En esta ocasión, por tanto, escribo una historia ficticia basada en este incendio, que lo único que pretende es mostrar unos sentimientos y la complejidad del isleño al ver su …

La Repoblación 1

Cuando las campanas de la iglesia resonaron anunciando las doce del mediodía, Nicolás cogió su maletín del salón y se dirigió al ayuntamiento. Tenía previsto quedarse en su despacho hasta altas horas de la noche, tramitando papeles oficiales y continuando con su agotadora campaña de llamamiento. El pueblo necesitaba habitantes. Desde hacía más de diez años, el índice de natalidad había decrecido de forma abismal. La gente joven se marchaba a la ciudad y, mientras tanto, aquellos que optaban por quedarse se volvían más y más mayores. La situación era preocupante. A veces, abatido ante los datos, pensaba en dejar el cargo. Se decía que seguramente llegaría otro que lo haría mucho mejor que él, haciendo recuperar al pueblo la gente que se merecía. Pero sus ganas por encabezar el éxito lo habían mantenido allí sentado.
De pronto, en medio de las montañas de papeles de la mesa, el teléfono sonó, interrumpiendo el silencio que, desde hacía horas, no había encontrado final.
— ¿Diga? - pr…

Antes de abrir la puerta...

Antes de abrir la puerta, pensó en todo lo que había vivido la última semana en el pueblo. Su trabajo de investigación había sido un éxito y, en parte, se debía a un rasgo que solía detestar por encima de cualquier otro. La charlatanería. Se había pasado siete días recorriendo las calles de aquel lugar, hablando con sus habitantes y recopilando cientos de anécdotas en una libreta para su próximo libro. Todas eran brillantes. Quizás, se dijo, porque ninguna era irreal, cada una surgió del llanto y la sonrisa de quienes la contaban. Eran cuadros en los que los contrastes eran cuestiones muy delicadas. En algunos casos, demasiado frágiles, aunque no le preocupaba. Tenía estilo para lo difícil. Le gustaban los problemas.
Cuando Marcos se dispuso a dar el primer paso, seguro y melancólico a la vez, le vinieron a la cabeza momentos tan memorables como aquel día en el que entró por primera vez en el bar de Ronaldo. Un hombre recién llegado a la tercera edad, y con un negocio repleto de rec…

La Ciudad Contaminada (1ª Parte)

Estamos perdiendo nuestro planeta. Cada día se hace más usual ver en la televisión nuevas olas de calor, nuevas especies extinguidas, nuevas muertes a causa de lo que nosotros mismos hemos creado ¿Qué vamos a hacer para solucionarlo?

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   Más allá de la pradera, la ciudad se veía bajo una cúpula de contaminación grisácea. Las chimeneas de las fábricas lanzaban litros de dióxido de carbono al aire; los animales hacía tiempo que se habían muerto a causa de las enfermedades; y la tierra yacía yerma, sin plantas ni ese color verdoso al que todos nos gusta mirar cuando nos cansamos de vivir entre grandes bloques de hormigón. Lejos de allí, sin embargo, la naturaleza seguía su curso, tal y como si nunca hubiese estado peligrando por la aparición del ser humano.
El día en que la cúpula se volvió impenetrable, Anselmo Quevedo había salido a pescar a un lago no muy lejos de la ciudad Se había puesto en marcha, equipado con dos cañas de pescar, unos señuelos…

El Eterno Recuerdo de Guernica

¡Muy buenas a todos! Últimamente no he subido entradas al blog, y hoy se me ocurrió la idea de dejaros este microrrelato con el que participé hace poco en un concurso. Las bases proponían hacer una historia ambientada en un hecho histórico y, aunque este no es mi fuerte (ni siquiera el tipo de escritura que yo suelo practicar), creo que me quedó un trabajo bien hecho (aunque, como siempre, mejorable). Espero que les guste y, si tienen algo que comentar, no se corten en hacerlo. 
Hasta el próximo relato :)




   No había otro lugar ni otro momento. Las campanas resonaron el día veintiséis de abril de mil novecientos treinta siete. Sin mayores pretensiones. Sin causas indiferentes. Cuando los habitantes de aquel pequeño lugar, llamado Guernica-Luno, se vieron alarmados, aquellos monstruos del cielo terminaron por sembrar el pánico. Alemanes e italianos, unidos en la destrucción de un pueblo, como más tarde veríamos en numerosas ocasiones, bombardeaban con su aviación lo que jamás podría…

Y cuando aun no te tenga...

No existía mayor silencio. No había otra forma de actuar y de existir. Simplemente, ahora te pienso y mañana te pensaré y, aun así, nunca te habré pensado. Y es que uno no llora cuando se limita a pensar, uno no se estremece cuando solo piensa ni cree ver aquello que sueña; pues este delirio, este exasperante delirio, no puede ser llamado de otra manera que aquella, bajo la cual, los hombres y mujeres de este mundo ponen nombre a su locura. Esto no es más que amor, y siempre será amor, incluso cuando muera y aun no te tenga, incluso cuando mueras y te siga sin tener