Espantapájaros
Colocamos un búho en el centro del patio. Lo pusimos en lo alto de un cuarto que usábamos de trastero, sobre unas tejas a las que permaneció unido con firmeza. A su alrededor quisimos que los pájaros dejaran de posarse en nuestros árboles y, especialmente, en nuestro querido naranjo, al que teníamos en tan alta estima. El búho era un espantapájaros de plástico, pero yo lo presentaba como si fuera de verdad. Era gris, con pinceladas amarillentas en las alas y unos ojos que me miraban allá donde fuera. Por ese motivo, supe que estaba vivo. A todo el que me visitaba, le decía « ¡Cuidado con ese, mira y siente!» Y todos salían creyendo que estaba loco.
Un día nuestra abuela cayó enferma y, al sentarme bajo el naranjo, me percaté de que el búho ya no me miraba. Él sabía algo. Era evidente. «¿Qué ocurre buhito?», le pregunté con tristeza. Pero su cabeza ya no giraba para verme y sus ojos apuntaban en una dirección diferente. «¡Habla, diabólico!», grité. Sus pestañas se cerraron dos veces. A la mañana siguiente, una devastadora noticia nos despertó. Ella murió y el buhito volvió a verme. «¿Qué has hecho buhito? ¿Por qué ahora vuelves?»
Durante la tarde, llamé a un amigo librero. Su manejo en temas esotéricos me hizo decantarme por preguntarle sobre aquel ser.
—¿Qué es? —le pregunté, temeroso de su respuesta.
Lo miró con miedo.
—¡El demonio, inconsciente! —gritó —¿Quién si no espantaría a las alas de ángeles y canarios silvestres?

Muchas gracias por participara, Ulises.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Hola Ulises, un relato enigmático que causa un desasoiego tras leerlo. No lo deja a uno indiferente. El mal se esconde y acecha en las cosas que uno menos piensa. Muy buena propuesta. Te felicito.
ResponderEliminarClaro que sí, Ulises! ¿Cómo no se dio cuenta tu personaje que un búho, de PLÁSTICO para más datos, que te sigue con la mirada y espanta alas de ángeles y pájaros sólo puede ser demoníaco? Da miedito. Muy bueno. Un abrazo
ResponderEliminarUna compañera escribio hace poco un relato sobre unapaloma wue se habia hecho amiga ( documentado fotograficamente) de uno de esos buhos. Se ve que no espamtan mucho ( si no llevan demonio incorporado)
ResponderEliminarAbrazooo
Cierto muchas figuras de muñeco sirven de vehiculo para albergar seres malevolos de otras dimensiones.
ResponderEliminarEs como Chucky, pero con plumas.
ResponderEliminarComo dice el librero, solo el demonio podría espantar a los canarios silvestres.
Un abrazo.
Un relato suave en el tono pero tremendamente inquietante en la sensación que deja. Me ha encantado ese contraste. Estupendo, Ulises.
ResponderEliminarHola Ulises, una maravilla de relato. Me ha atrapado esa mezcla de ternura y escalofrío, cómo el búho de plástico termina siendo más real que cualquier pájaro, con esos ojos que te siguen hasta que algo grande está por pasar, y luego la desesperación de querer arrancarle una respuesta a quien ya sabe más que tú. Eso de que el librero lo llame demonio y diga que espanta las alas de ángeles y canarios me ha dejado con la piel de gallina, porque al final uno no sabe si el miedo viene de lo que ahuyenta o de lo que mira en silencio. Abrazos virtuales desde la Puerta del sol venezolano, Puerto La Cruz.
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