Crónica de un Destino
La librería estaba vacía, como la mayor parte del tiempo. Entré confortado por el olor a libro y caminé hasta el fondo, donde una puerta antigua de madera daba paso a una sala de reuniones. Saludé a Jacobo, el nuevo librero contratado a petición mía, y atravesé la puerta sintiendo una mezcla de nervios y curiosidad que me tenía seco desde que salí de mi casa hacía diez minutos. —¡Buenos días, Gaspar! —dijo León, desde el extremo más alejado de la puerta. La mesa estaba llena de libros y mapas, y un proyector mostraba la imagen de un barranco en la pared situada a mi izquierda — Tenemos buenas noticias, por fin. —Buenas noticias en el avance del caso — se adelantó Rosa, sentada en el extremo de la mesa más cercano a la puerta. Su voz sonó sin energía y, al sentarme frente a la imagen proyectada, me fijé en su rostro cansado —Pero para ti…, para ti está muy jodido el asunto. —Ya me estaba pareciendo raro que no hubiera nada malo. —¿Te has fijado en la imagen? —preguntó León. El proyector...




