La Península de las Casas Vacías, de David Uclés

Debo de reconocerlo, me encanta la historia de la Guerra Civil española. He leído muchísimos libros, visto decenas de documentales y viajado a multitud de museos por toda Europa donde, por muy alejados que estuvieran de España, se hablaba de aquel enfrentamiento como si hubiera sucedido noventa años atrás en en sus propias calles. Este pequeño texto, que decidí hace años que metería en el apartado de reseñas, junto a tantos otros artículos que he escrito sobre libros, pienso que tiene más relación con una opinión personal que con una reseña. Me van a disculpar ustedes. En esta ocasión, mis inquietudes y pasiones históricas me van a jugar una mala pasada. Voy a decir más de lo que debería. Sin embargo, tratando de no faltar a la verdad, me aseguraré personalmente de que al terminar esta lectura, sepan por lo menos de qué va “La Península de las Casas Vacías”. El desafío está servido ¡Bienvenidos a la sección de reseñas de BookToLand!

La Guerra Civil española… Menudo tema. Creo que jamás se podrá escribir ni filmar una introducción que esté a la altura. Tampoco pienso que se haya hecho desde que tuvo fin. Este año se celebró su noventa aniversario, pero por culpa de David Uclés en este momento siento que sucedió anoche, cuando terminé su libro en el salón de mi casa. Les diría, tratando de creer con firmeza que aquella historia ya leída fue real, que la obra del jienense es el compendio de páginas más objetivo que pudiera existir en la faz de la Tierra. A mí me haría especial ilusión. En ese caso, me alegraría aún más al pensar que leí durante estas semanas una crónica veraz y no un libro de literatura. No por preferir unos frente a otros, si no por que hubiera sido todo tan loco en aquel entonces que ya no me atrevería a dudar de la magia ni de los sucesos paranormales en mi vida. Si. El libro es una mezcla de la cruda realidad, la cual contiene ciertos hechos históricos que conviene no maquillar, y un surrrealismo uclesiano de lo más curioso y llamativo. Yo nunca había leído nada igual.

La narración es fiel a la cronología de los hechos. Uclés trata temas tan controvertido como el asedio de Toledo o la masacre de Badajoz, en la que miles de cuerpos fueron expuestos en la plaza de toros sin un ápice de compasión. También trata la ofensiva a Madrid y la batalla de Belchite de una manera muy visual, en la que es muy sencillo recrearla uno mismo en su propia cabeza mientras lee. Todo lo muestra de la mano de la familia de Odisto, que es un padre de familia de un pueblo inventado de la provincia de Jaén, en Andalucía, llamado Jándula. Como cualquier familia de la época, ellos también sufren los estragos de la guerra, cada uno bajo diferentes circunstancias, algunas más «reales» y otras sumergidas en un surrealismo inquietante y muy original.

Si te gusta la historia de la Guerra Civil, vas a disfrutar mucho del libro. Además, menciona pueblos de todas las Comunidades Autónomas y, con mucha maestría escribiendo, logra caracterizar muy bien a los personajes. En cuanto a cuestiones políticas, evidentemente, hay pinceladas de la ideología del autor. Es muy difícil hacerlo de otra manera en tantas páginas. Uclés trata la crueldad de los dos bandos, pero resalta la lucha de uno de ellos por el poder, sin importar el número de fallecidos que arrastraran a sus espaldas, y de los otros al encararse con el fascismo y la barbarie. Sin embargo, los republicanos tampoco estuvieron exentos de ellas, y narra la crueldad con la que trataban a la gente adinerada en pueblos y ciudades, así como a los curas. En Jandula, de manera casi tan mágica como con la que suceden ciertos hechos en la historia, nadie se posiciona políticamente hasta que se acerca un grupo de republicanos para custodiar el pueblo. Entonces, muchos deciden hacerlo para conservar la vida. Pues, de entre todos los naturales de este remoto pueblo, eligen a uno que decide ser un déspota, generando el caos en la zona y, especialmente, en la vida de los de Odisto. Quizás, esta historia inventada nos muestra algo que fue de cierta manera cierto: nadie se posiciona hasta que no tiene un buen motivo para hacerlo. Y, en este caso, no lo hicieron hasta que no llegó la muerte con su guadaña.

Lo que más me sorprendió del libro fue su crudeza, y a la vez  fue lo que más me espeluznó. En los libros de historia siempre se habla de dos bandos, pero rara vez se hace desde el punto de vista de la gente y de sus inquietudes más profundas. La literatura una vez más nos acerca a esa mirada atenta a todo cuanto acontece, y desde abajo, donde se encuentran pisadas de todo tipo, pero pisadas al fin y al cabo, nos sumergimos en el mundo de las lágrimas y las alegrías. Con la literatura nos aproximamos a las mentes de aquellos que pasan desapercibidos en los grandes libros, y al acabar de leer nos sentimos más conocedores si cabe de la historia.

Me llamó la atención lo similar que son las narraciones entre Uclés y Pérez-Reverte. No por el estilo, que cada cual tiene el suyo, si no por todo el show mediático que llegó a montarse en su día entre el cartaginés y el jienense. Al acabar de leer el Capitán Alatriste y al terminar La Península de las Casas Vacías la sensación es la misma: da igual el período histórico en el que se encuentre España, siempre van a existir conflictos entre nosotros, y la mayor parte de ellos generados por una clase dirigente inepta e indigna del país. España es un país destinado a encontrarse en el diálogo y el afecto, pero corrompida y hundida hasta hacernos enfrentar.









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