El Último Jueves de Abuela...
—Abuela murió un jueves. Me encantaba ese día de la semana. Está tan cercano al viernes que casi se puede tocar el sábado. ¡Qué cosa! Siempre queremos adelantarnos… Pero ese jueves yo lo hubiera parado antes de que sus ojos se cerraran para siempre. Sí. Lo hubiera detenido con todas mis facultades físicas y mentales. Pues, como os dije, a partir de las 23:59 dejó de ser mi día favorito. Nunca lo he podido volver a ver igual. Pero ese jueves… ¡Cuantas cosas hubiera hecho que no hice! Ese jueves hubiera corrido y saltado por la avenida de la playa, moviendo a abuelita en su sillita de ruedas de un lado para otro, mientras nos reíamos sin parar. Ella falleció en un hospital frente al mar, pero la ventana de su habitación estaba tan alta que desde su cama no podía verlo. Ese jueves la hubiera llevado a ver los delfines si hubiera estado más espabilado. Amaba el mar, ¿sabéis? ¿A quién no le gusta el mar? Y a mi no se me ocurrió llevarla a verlo…
Los dos trabajadores del cementerio, que me ayudaban en ese momento a ponerle flores frente a su lápida, me miraron desconcertados. Nadie se paraba a hablar con ellos mientras cumplían con su función. No estaban acostumbrados a tantas palabras.
—¿No decís nada? —les pregunté.
Ahora se miraron inquietos entre ellos.
—Claro, acabo de caer... —dije comprensivo —A nadie le gusta hablar mucho los jueves…

.jpg)
Hola, Ulises, qué triste historia pero muy bonita y entrañable. Das diferentes connotaciones de los jueves, me quedo con el positivo, con tener cerca el fin de semana. Muy bien elaborado.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar.
Un abrazo. :)
Triste y dulce, el recuerdo del protagonista. El desconcierto de los trabajadores ante su arranque de sinceridad es buen contrapunto y cambia un poco el tono del micro. Buen relato, Ulises.
ResponderEliminarHay brillo debajo de la pena, ternura y gratitud. Amamos sobre todas las cosas a aquellos que nos lo dieron todo. Y sí, los acontecimientos de la vida nos marcan para siempre algunas fechas, para lo malo y lo bueno. Abrazo y gracias.
ResponderEliminarHola, Ulises. Me ha gustado mucho tu relato, es melancólico y entrañable. Nos podemos identificar porque, ¿quién no ha querido tener más tiempo con un ser querido antes de su muerte? Lo has narrado con mucho cariño y ternura. Te felicito.
ResponderEliminarHola Ulises, ojalá supiéramos dos eficaz mejor el tiempo y hacer todo lo que queremos hacer con nuestros seres queridos.queridos. un relato con sabor a despedida, que deja un aprendizaje. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Ulises! Hay experiencias y momentos en la vida que nos dejan huella para siempre, y ya nada es igual! Un abrazote!
ResponderEliminarHola, Ulises. Desde el título ya nos indica que será un relato triste. Y así fue.
ResponderEliminarMe ha parecido interesante cómo trasforma un día que, por lo general, tiende a estar lleno de expectativas y se quiere acelerar, a uno triste, que se quiere dar marcha atrás.
Muy bueno.
Saludos.
Ulises, un micro sentido, realista, funesto y ante todo, triste. Hay días y ¡Ay días! El mensaje que dejas como moraleja cala hondo, la vida es efímera, debemos aprovechar los impulsos del corazón y cuidar de aquellos que amamos, haciéndoles la vida mas grata y placentera.
ResponderEliminarUn gusto leer tu micro. Gratos días venideros.
Sencillo, tierno y directo. Da que pensar, señor Ulises. 🤔👍 Buen relato.
ResponderEliminarpuede ser que hay dias mejores para pasar en la funeraria que otros, un finado de los lunes ocuparia toda la semana, pero un finado de fin de semana de pronto pierde 2 dias debido al descanso de los embalsamadores
ResponderEliminarHola, Ulises. Un micro que muestra la importancia del punto de vista. El nieto dejándose arrastrar por la tristeza... pero si me pongo en la piel de los operarios, me los imagino pensando en su fin de semana, en que luego tienen que ir al médico o, simplemente, en que a ver si se va pronto ese tipo les deja terminar su trabajo tranquilamente. Saludos
ResponderEliminarHola Ulises, un micro lleno de melancolía y recuerdos.
ResponderEliminarLa reacción de los operarios es comprensible, en su trabajo se tendrán visto de todo
Bonito y triste micro.
Un abrazo
Puri
Esos lamentos siempre llegan tarde. Parece que siempre hay tiempo, o al menos un dia mas. Solo se me ocurre algo peor: saber cuando va a pasar.
ResponderEliminarAbrazooo
Hola, Ulises. Un homenaje muy bonito a la abuela, con un cierre simpático. ¿A quién le gusta hablar un jueves mientras trabaja? Un abrazo.
ResponderEliminarTodos tenemos un día triste que recordar y un mes y un año. Todos hubiéramos querido hacer mas en un momento dado, o no haber hecho lo que hicimos en algún otro.
ResponderEliminarPero el tiempo va marcando el ritmo de los pasos de cada cual de manera ineludible.
Muy tierno tu relato.
Abrazo.
Hola Ulises, un relato muy emotivo, el recuerdo de la abuela que inevitablemente habría se irse, pero que deja un recuerdo imborrable y un día de la semana marcado ya para siempre. El mar y la abuela, hermosa imagen. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Ulises! Narras muy bien ese sentimiento que nace de pensar que cosas podrías haber hecho y no hiciste.
ResponderEliminarUn abrazo