Cuando el río esté vacío...


 Cuando el río esté vació, ya no habrá lágrimas que recuperen su caudal. No habrá intentos que no sean en vano ni vasos que no se queden pequeños para llenarlo. La desesperación se empoderará a veces, y la tranquilidad por saber que ya no se podrá hacer nada otras. Se nos vendrá a la memoria el agua fría, la mansa corriente, los patos nadando... Recordaremos los árboles frondosos, cuyas raíces bebían de su agua, los besos que se dieron a su orilla, las farolas que lo acompañaban en su recorrido... Será nuestro tesoro. No uno tangible ni valioso, sino uno por el que merezca la pena vivir. Aunque tan solo sea para reproducirlo mil veces en nuestra memoria. Aunque tan solo sea para tener un motivo por el que salvarnos de la muerte y soneír.

Comentarios

Entradas populares