Análisis del libro 1984
Abrir 1984 es como ponerte delante de una bola mágica. Es asombroso pensar en la época en la que fue escrito y encontrarse con que relata tan bien la actualidad. Sin duda, si tuviera que calificar este libro con una sola palabra diría que es visionario. Aunque, como vamos a ver más adelante, sus letras dan para hacer análisis tan extensos que, probablemente, nos pasaríamos días y días estudiándolas. Por tanto, y en busca de no aburrirles demasiado, demos comienzo a esta pequeña sección:
Eric Arthur Blair, más conocido como George Orwell, nació en la India a comienzos del siglo XX (1903) y fue un escritor y periodista inglés que estuvo muy influenciado por el Imperialismo Británico. No olvidemos que, por aquellos años, el subcontinente indio pertenecía al Raj Británico (así como Pakistán, Birmania y Bangladesh). Sin embargo, en 1905 sale de la India con destino a Inglaterra, donde gracias a las becas puede estudiar en escuelas de renombre como St. Cyprian o Eton. Años más tarde, y al no obtener becas universitarias para continuar con sus estudios, decide alistarse en la Policía Imperial India en Birmania, aunque el joven Arthur ve acrecentar su odio hacia el imperio de tal forma que, en 1928, se marcha de Birmania a París. Este sería un punto clave en su vida, sobretodo porque marcaría dos cuestiones que serán de vital importancia en sus obras: uno es el ya mencionado rechazo hacia el colonialismo británico; y otro es su acercamiento al socialismo. ¿Por qué? Muy sencillo. Vive en la más absoluta de las humildades. Cuando opta por trasladarse a Francia y luego a Inglaterra trabaja en sitios de baja remuneración e, incluso, llega a vivir en la indigencia en la capital francesa, entrando en contacto con las clases bajas. Además, años más tarde se va al frente en la Guerra Civil Española, y se hace miliciano en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).
Estos hechos creo que son cruciales para entender 1984. En su libro el lector puede embaucarse en un ambiente en el que la búsqueda de la libertad es su razón de ser. De la mano del protagonista de la historia, Winston Smith, vemos la necesidad de una persona con una alta capacidad crítica por salir de la opresión a la que esta sometida, principalmente por el adoctrinamiento tan fuerte de la sociedad. Todo esta controlado. Desde que se levanta hasta que se acuesta sus pasos, gestos, miradas... son seguidos de cerca por el Gobierno desde unas pantallas que están distribuidas en los comedores, casas y puestos de trabajo. ¿No les recuerda a algo? Eric Arthur Blair estaba haciendo una crítica a la URSS y el stalinismo. Sin embargo, es curioso pensar que mucha gente encuentra cierta similitud entre el mundo que crea y la Europa Occidental actual.
De cierta forma, podemos pensar que nuestras vidas no son muy diferentes a la de Winston Smith. El mundo en el que vivimos hoy en día, protagonizado por las redes sociales y esa inmediatez que, a veces, nos vuelve un poco caprichosos, se encuentra carente de libertades. Todo lo que hacemos esta controlado por internet. Nuestras vidas están vigiladas. Aunque, esta vez, no ha hecho falta adoctrinar a nadie, porque venden nuestra opresión de tal forma que nos hacen sentirnos dichosos. Piénsenlo. ¿Acaso no son felices publicando sus imágenes, opiniones... a cambio de un like o un comentario? De hecho, hay gobiernos que ya utilizan las nuevas tecnologías para conocer qué ciudadano va a las manifestaciones y quién permanece en su trabajo. Una locura.

Finalmente, solo me queda invitaros a leer este gran libro, uno de los mejores de la historia de la ciencia ficción, y a que publiquéis vuestra opinión si ya lo habéis leído.
¡Hasta la próxima!
Como dices, una lectura imprescindible y que junto a Un mundo feliz y Fahrenheit 451 conforman una especie de trilogía que bien podría ser un manual para comprender el mundo que vivimos. Es curioso, pero conozco a muchas personas que tras leer una de esas novelas, siguieron con las otras dos.
ResponderEliminarMe gustado ese comentario final acerca de lo felices que nos ponemos con un like. Hace tiempo que el control social dejó de lado la represión. La imposición explícita siempre genera rebeldías, pero los caramelos envenenados siempre son bien acogidos. Pasa como con la información, contra la censura manifiesta siempre se encuentra un resquicio para que la idea divergente se cuele. Es en la sobreinformación, cuando se consigue que la verdad pase desapercibida.
Como curiosidad, siempre digo que si un gobierno obligara por ley a que los ciudadanos llevaran un chip para saber dónde están, cuáles son sus gustos, con quién se relacionan o cuáles son sus opiniones, faltarían calles para acoger las megamanifestaciones que se organizarían en contra de esa medida. Y, sin embargo, todo el mundo tiene el móvil en la mano y tan contento. Estupenda reseña, Ulises. Espero que hayas disfrutado de agosto. Un abrazo!