Las Chabolas del siglo XXI (Documentación)

  Leyendo la obra de Pedro Lezcano, titulada La Chabola, pueden llegar muchas memorias al lector que, aun sin ser canario, haya observado cómo lugares que contaban con esta clase de "viviendas", se hayan visto limpiados de ellas con el paso del tiempo. En este artículo en concreto, me gustaría hablar sobre la Playa del Confital, situada en Las Palmas de Gran Canaria (Canarias), y escribir una valoración personal con respecto a este tema, para luego (a nuestro modo) originar un pequeño relato.

  Basándonos en la vida del autor Pedro Lezcano Montalvo, y en su paso por Canarias, podemos tener la certeza de que la obra que vamos a tratar tiene lugar en la capital grancanaria. Por consiguiente, podemos afirmar que las condiciones del entorno en el que vivía el protagonista y su familia eran del todo insalubres. Durante muchos años, aquel lugar fue conocido por recoger el mayor número de chabolas de todo el archipiélago canario (ver imagen). Allí se dieron situaciones tan trágicas, como la muerte de dos niños calcinados en una pequeña choza en la que vivían, y de la que no pudieron salir a consecuencia de su basta estructura.

 [Aquí les dejo un artículo en el que se trata con más detalle este hecho, ocurrido el 19 de marzo de 1990: https://miplayadelascanteras.com/2018/05/20/19-de-marzo-de-1990-un-dia-del-padre-marcado-por-la-tragedia-en-el-confital/]



Playa del Confital actualmente

  
  Después de varios años de historia, las chabolas del Confital desparecieron, aunque muchas familias continuaron teniendo problemas para vivir en un hogar digno o pagar sus casas. Sin embargo, hoy en día, las causas de estos problemas son distintas. Mientras antiguamente las familias buscaban un hogar en las ciudades (muchas de ellas con procedencia de pueblos o entornos alejados de la urbe) en el que poder encontrar nuevas oportunidades, hoy el problema trasciende a personas que, aun teniendo su propio hogar en la metrópoli, son incapaces de mantener unas condiciones económicas mínimas ¡A pesar de que muchos de ellos tienen empleos!

  Aventurándome a valorar, personalmente, esta situación, pienso que es indigno que aun en pleno siglo XXI y con una democracia tan desarrollada (o así, al menos, es como nos lo venden), existan familias y personas que no posean un hogar en condiciones en el que poder vivir. Si bien nuestra Constitución (Constitución Española de 1978) dice en el artículo cuarenta y siete, del capítulo tercero, perteneciente al título primero "De los Derechos y Deberes Fundamentales", que [cito textualmente] "...Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada....", hoy en día, bajo mi juicio, se le debería prestar más atención de la que, aparentemente, le han dado. Y en cuanto a lo que, años atrás, se vivió en la pequeña playa del Confital, creo que después de tantos años, simplemente, nos puede servir para evitar que ese panorama se vuelva a repetir y que personas, seres humanos, ciudadanos, seres con sentimientos y dignidad... no vuelvan a vivir, al menos en ese lugar (y espero que en otros también) en unas condiciones tan denigrantes como esa.

  Finalmente, y con este pequeño artículo, del que espero que cada uno saque sus propias conclusiones, trato de que a la hora de que lean el relato, que publicaré en un futuro próximo, lo disfruten más y con unas ideas más definidas y meditadas.

Ulises Castellano Orihuela

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